Pasos para compostar

En primer lugar, lo que debemos garantizar en nuestro compostador es su correcta aireación, para ello será necesario garantizar que no tupimos los orificios de entrada de aire de nuestro compostador; algunos los disponen en la base, mientras otros los tienen en los laterales.
Éste es uno de los pasos más importantes del proceso, pues una mala aireación de los compuestos orgánicos que dispongamos harán el efecto de bolsa de basura, generando olores desagradables durante el compostaje.
Para mantener esta aireación, dispondremos ramas en la base del compostador. Éstas ramas deberán ser lo suficientemente largas y rígidas como para impedir que se pueda compactar la materia orgánica en la base.
Posteriormente iniciaremos el proceso de compostaje rellenando la base con 10 cm de material seco del jardín, hierbas, secas, hojarasca, ramaje triturado u otras, ésta parte le dará la riqueza de carbono que necesita el suelo.
Posteriormente añadiremos la misma altura de material más húmedo, éste principalmente provendrá de los restos de cocina, aunque también pueden ser flores mustias, hierbas recién cortadas, cortes de césped, etc.. Éstas materias más frescas le darán la adecuada riqueza de nitrógeno al suelo, provocando un mejor enraizamiento y estiramiento de las plantas
La disposición en capas permitirá al compostador respirar a través de las capas más secas y garantizará la oxigenación de los millones de microorganismos que allí están viviendo, los cuales lo agradecerán elevando la temperatura del compost, en ocasiones hasta los 70ºC.
Tras la capa fresca, se recomienda espolvorear compost ya elaborado o un acelerador, esto agilizará el proceso de compostaje al aportar los microorganismos propios de la descomposición de la materia orgánica, los cuales ya solo tienen que empezar a comer los restos que vamos echando.
A partir de aquí la sistemática se repite, formando capas de tres pisos, una seca, otra húmeda y la última de acelerador o compost elaborado.
Finalmente hay que recordar que la última capa siempre debe ser de material seco, pues a las moscas del vinagre les gusta revolotear y reproducirse sobre la fruta madura y en inicios de descomposición; disponiendo material seco en la última capa, las moscas del vinagre tienen un acceso difícil y su presencia será mínima.